Gato y perro | Foto de 123RF/yourapechkin
La alimentación de perros y gatos con problemas gastrointestinales podría tener un papel fundamental en la recuperación de la microbiota de estos animales, cuyos cuadros clínicos suelen tener efectos negativos sobre el estado de los microorganismos vivos que habitan en el intestino. Este fenómeno puede afectar a la capacidad de este órgano para absorber nutrientes, así como debilitar el sistema inmunológico, según expertos de Advance.
Toñi Reales, veterinaria de la marca especializada en nutrición animal, explica que las mascotas con trastornos gastrointestinales suelen presentar síntomas como diarrea, vómitos o estreñimiento y, en algunos casos, “estos problemas evolucionan hacia afecciones crónicas más complejas, como el síndrome del intestino irritable, enteropatías crónicas u otras enfermedades inflamatorias”. También pueden afectar al comportamiento y generar apatía o somnolencia en perros y gatos.
Ante este tipo de cuadros clínicos, estudios han demostrado que estas mascotas con dolencias gastrointestinales pueden presentar “alteraciones en la composición y diversidad de su microbiota intestinal”. En comparación con los animales sanos, aquellos con problemas digestivos suelen mostrar un desequilibrio en su microbiota, conocido como disbiosis, que implica una menor presencia de bacterias beneficiosas.
Esta circunstancia puede afectar a la capacidad del intestino para absorber nutrientes, además de debilitar el sistema inmunológico, apunta Reales: “La alimentación influye de forma directa en la aparición, evolución y control de dolencias como los trastornos gastrointestinales en perros y gatos”, señala la experta, quien añade que también juega un papel importante para recuperar el equilibrio de la microbiota.
ALIMENTACIÓN
“Una dieta desequilibrada, ya sea por exceso calórico, bajo contenido en fibra o ingredientes de baja calidad, puede provocar un aumento de peso progresivo, alteraciones en la digestión y cambios en la microbiota intestinal”, subraya.
En este contexto, indica que las dietas de prescripción veterinaria –formuladas para cubrir necesidades nutricionales específicas– se han consolidado como un recurso eficaz para mejorar la salud intestinal de perros y gatos. Estas dietas pueden incluir probióticos, prebióticos y fibras que favorezcan el equilibrio de la microbiota.
Los expertos destacan la importancia de contar con el asesoramiento veterinario para establecer una dieta adaptada a las necesidades de cada mascota y recuerdan que una alimentación adecuada es fundamental para preservar la salud digestiva y el bienestar general de perros y gatos.
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