Los mitos del síndrome de asperger y la importancia de un acompañamiento clínico adecuado
Madrid, 7 de enero de 2026.- En España, las estimaciones actuales sugieren que alrededor de 450.000 personas se encuentran dentro del Trastorno del Espectro Autista (TEA), una condición del neurodesarrollo cuya prevalencia se sitúa en torno al 1% de la población, según los datos disponibles del Centro Español sobre el Trastorno del Espectro del Autismo.
Dentro de este espectro amplio y heterogéneo, el perfil tradicionalmente conocido como síndrome de Asperger podría representar entre el 18% y el 27% de los casos, según diferentes estudios epidemiológicos.
A pesar de su frecuencia, persisten dudas y concepciones erróneas en torno a esta condición, que desde 2013, con la publicación del DSM-5, dejó de considerarse un diagnóstico independiente para integrarse dentro del Trastorno del Espectro Autista.
La Dra. Gloria López Sobrino, neuróloga infantil del equipo del Dr. Oriol Franch, jefe de Servicio de Neurología del Hospital Ruber Internacional, explica por qué: “El término asperger se utiliza para describir un perfil frecuente dentro del espectro autista, caracterizado habitualmente por la ausencia de discapacidad intelectual, un desarrollo del lenguaje formalmente conservado, intereses muy intensos y una manera particular de interpretar las normas sociales implícitas. No obstante, se trata de un continuo, con una gran variabilidad entre personas.”
Según la especialista, el asperger se caracteriza por un patrón cognitivo singular. “El cerebro prioriza ciertos estímulos y presenta mayor dificultad para integrar de forma automática las convenciones sociales implícitas, pero puede mostrar una extraordinaria capacidad para el detalle, la lógica o la memoria”.
Estas diferencias no implican menor gravedad. La doctora recuerda que no se trata de un trastorno leve, ya que muchas personas experimentan sufrimiento significativo derivado de la incomprensión, el aislamiento o la sobrecarga sensorial. “Necesitan un acompañamiento clínico y educativo adecuado y un entorno que respete su manera de percibir y procesar el mundo”.
Uno de los conceptos más extendidos es la falsa idea de que el asperger implica ausencia de empatía. La doctora lo desmiente con claridad: “Las personas con asperger no carecen de empatía. A veces tienen dificultades para interpretar las emociones de inmediato, pero sienten con gran intensidad y profundidad”.
Otra confusión frecuente es asociarlo exclusivamente a capacidades excepcionales. “No todas las personas con asperger tienen talentos extraordinarios. Existen tantos perfiles como personas, y los estereotipos distorsionan la realidad”, subraya la Dra. López Sobrino.
La especialista también indica que no todos los síntomas visibles se explican por el autismo. “La ansiedad y el TDAH son comorbilidades frecuentes, y deben evaluarse de forma independiente. Su abordaje —que combina psicoeducación, ajustes del entorno y, en algunos casos, medicación— es clave para mejorar la calidad de vida”.
La Dra. Gloria López Sobrino resume los puntos esenciales para interpretar adecuadamente esta condición:
“El objetivo no es cambiar quiénes son, sino acompañarlos para que puedan desarrollar plenamente su potencial en un mundo que a menudo no está preparado para comprender su forma de pensar y relacionarse”, concluye la doctora.
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